jueves, 24 de septiembre de 2015

Mad Max: Fury Road




Según el Larousse ilustrado o el Encarta de esta época(Wikipedia), la Ópera es: "Ópera (del italiano opera, 'obra musical') designa, desde aproximadamente el año 1650, un género de música teatral en el que una acción escénica es armonizada, cantada y tiene acompañamiento instrumental. Las representaciones son ofrecidas típicamente en teatros de ópera, acompañados por una orquesta o una agrupación musical menor. Forma parte de la tradición de la música clásicaeuropea u occidental." y de allí se desprenden subgéneros como la ópera-rock. Si algo así pudiera hacerse en cine, diría que "Mad Max: Fury Road" es una Ópera-rock bastante bien lograda, a pesar del elemento feministoide metido con calzador que nada tiene qué ver con la Ópera, ni con el Rock ni con la saga de Mad Max (aunque se le pueda escarbar para determinar lo contrario), pues como el título de esta última entrega lo indica, la película se trata de Furia y no del Guerrero en el camino. Aunque conserva, exalta y redefine varios aspectos que dotaron de particularidad la distópica realidad pos-apocalíptica de esta saga incluyendo el "interceptor" (a pesar de ya no ser amarillo), no supera las películas anteriores, especialmente porque el centro del argumento y de la actuación del supuesto protagonista es más parecido a Mundo acuático; y porque por lo mismo, es obvio que a Tom Hardy (a quien considero buen actor) le hacen falta dos razones de peso que el Sr. Mel Gibson tuvo siempre consigo: el registro y el talento 
Emoticón wink
Con todo, me parece se salva, de panzazo pero se salva, en cuanto a su calidad como película (o sea, no es un churro); pero reprueba en cuanto al aspecto mítico del héroe de la carretera: Max Rockatansky.

lunes, 21 de septiembre de 2015

SIMULACRO DE IDILIO


Pues que me voy a ver "Simulacro de idilio" de David Gaitán. Está obra cuenta las vicisitudes de un profesor de preparatoria que a decir del programa de mano "respeta a rajatabla los códigos morales que la sociedad en que vive ha establecido." Y el conflicto aparece cuando para obtener su bienestar laboral, familiar y -en fin- social, tiene que "corromperse". Muy al estilo -o al menos lo intenta- de "A serious man" de los hermanos Cohen.

Para decirlo de una vez, se trata de una comedia de enredos ligera, moralizante en su discurso contra los convencionalismos sociales. Y hasta eso me pareció divertida... aceptable; pero ¡oh destino!, resulta que luego vi a Mapy Cortes y Don Pedro Armendariz en "La guerra de los pasteles" de Emilio Gómez Muriel y los créditos de la obra comenzaron a desmoronarse :( Habría que decir que está bien actuada, que la utilización de los elementos técnicos que construyen los "apartes" en la acción están bien utilizados; y que en general se mantiene el ritmo y el tono a pesar del final y del indeciso diseño de iluminación. Tiene momentos bien logrados como comedia ligera, especialmente porque Harif Ovalle explota al Máximo su -según he visto- pequeño pero bien trabajado registro como actor (si fuera conocido mío le insistiría en que creara un personaje estilo Mr. Bing y llenara ese vacío en la tv mexicana, creo que podría lograrlo sin complicaciones). 


Aunque por momentos la utilización de los objetos escénicos para redondear la acción se me hizo innecesario y el diseño escénico es como de teatro de universitarios, considero que no estorba ni demerita como en otros casos. Lo preocupante fue ver que no se llenó ni la mitad del aforo aun cuando muchas eran cortesías y por la misma razón que en la mayoría del teatro independiente: no cuentan con un personaje mediático o de moda. El problema de la obra es que el final se vuelve panfletario al dividir el mundo en dos tipos de personas y juzgar a unos para ennoblecer al otro, traicionando así el sentido de la comedia. Pero qué se le va a hacer, como diría el filósofo ¡Oh tiempos, oh costumbres!

miércoles, 12 de agosto de 2015

MI ÚNICA CLASE CON EL MAESTRO JOSÉ LUIS IBÁÑEZ


Cuando conocí al Maestro José Luis Ibáñez estaba en segundo semestre de la carrera en Literatura Dramática y Teatro. Interrumpí su clase porque tenía la presentación de un avance en Dirección II. 

-Dígame joven, ¿qué desea usted?, ¿por qué cree que tiene derecho a interrumpir mi clase?- Me cuestionó educadamente.

-Quiero ver si puedo entrar y utilizar quince minutos de su clase para montar porque...-

-Disculpe, y esto es de lo que hablaba jóvenes- refiriéndose a sus alumnos - acerca del cuidado que requiere expresarse correctamente, con precisión y claridad. Ahora usted, párese allí enfrente y explíquenos qué desea- me dijo, con amabilidad y hasta con ternura, seguramente por mi torpe intento de rebelarme ante las formas. Yo empece de nuevo únicamente para que, de nuevo, me detuviera. Los quince minutos que pedía terminé utilizándolos para expresar mi deseo correctamente. 

Cinco minutos más fueron necesarios para que, esta vez con justa severidad, me comentara que hay formas y modos de pedir las cosas y estructuras en las instituciones que se deben agotar antes de convertirse en un arribista. Finalmente concluyó su clase y me respondió que no podía acceder a lo que yo pedía. Desconcertado, me quedé en una butaca mientras todos salían y entonces se me acercó para pedirme disculpas por haberme utilizado como conejillo de indias, me dijo que no era personal, que así como un director debe hacer lo que yo había hecho, un profesor también debía hacer lo que él hizo; que lo entendería luego y que rápido me sobrepusiera porque el equipo de trabajo estaba esperando indicaciones mías. El Maestro se fue. 

Ese día montamos y presentamos sin retraso. Tiempo después entendí la importancia que tiene en el teatro la conciencia sobre la precisión, la claridad y el correcto uso de las herramientas de expresión, aunque a veces me siga sintiendo como en esos veinte minutos de clase con el Maestro José Luis Ibáñez. Ahora visito esta Cátedra y me parece magnífica su idea de que primero hay que aprender a leer y después aprender a hablar, antes de siquiera pensar en subirse a la escena.


4´,33´´ de John Cage

12 años exactos de la muerte de John Cage ¿Quién es? Es fácil de decir, según la wikipedia: compositor estadounidense de vanguardia. 

Con 4´,33´´ me sucede lo mismo que con todas esas formas "novedosas y/o inovadoras" de hacer teatro o no-teatro, u otro-teatro en México. La idea en sí puede ser interesante. En este caso lo es, lo vanguardista se encuentra en la contemplación del silencio, elemento fundamental sin el cual no podría ser la música; y asimismo, elemento fundamental de la creación. Amplificar y evidenciar la creación del silencio es un ejercicio casi ritual y por ende espectacular. Es decir, no hay ausencia de sonido sino construcción del silencio y lo mismo que para el teatro hay ojos entrenados en la contemplación, un oído entrenado en la contemplación puede entender la abismal diferencia entre una cosa y la otra. Esto es evidente en el clip. Hasta aquí todo bien. La situación se complica cuando quienes espectan desean a fuerza tomar parte no de lo que espectan sino de lo que creen que debe acontecer y así, como el manual dice que "el material sonoro de la obra lo componen los ruidos que escucha el espectador durante ese tiempo", comienzan a impostar la "no-postura" y arruinan la pieza. Todas las toses que se escuchan forman parte de una caprichosa necesidad de tomar un lugar, postura o no-postura de un aspecto de la construcción artística a la que no pertenecen, porque su lugar dentro de esta estructura artística se encuentra en otro sitio, igual de indispensable y con una fuerte repercusión, pero en otro sentido. Quienes tosen buscan activarse pero su acción está vacía. Con todo, es interesante escuchar como los músicos, siguiendo la batuta, construyen el silencio, este silencio que no es absoluto, porque claro, el silencio absoluto como lo han demostrado los físicos es insoportable. El problema como con Warhol (por ejemplo) no es el artista o su obra, lo cual puede ser discutible o propicio para el intercambio de ideas, el problema son los fanáticos (algunos incluso tienen posiciones privilegiadas en las instituciones y marcan líneas), quienes a toda costa quieren formar parte de un "algo" que en realidad no entienden y al que accedieron únicamente como testigos, en el mejor de los casos.

ANEXO
¿Qué es 4´,33´´?, bueno pues: es una obra musical en tres movimientos realizada por el compositor estadounidense de vanguardia John Cage en 1952. La pieza puede ser interpretada por cualquier instrumento o conjunto de instrumentos. En la partitura, con una única palabra, «Tacet», se indica al intérprete que ha de guardar silencio y no tocar su instrumento durante cuatro minutos y treinta y tres segundos. Aunque comúnmente se considera que se trata de «cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio», algunos teóricos de las vanguardias musicales consideran que el material sonoro de la obra lo componen los ruidos que escucha el espectador durante ese tiempo. Con el paso de los años 4′33″ se ha convertido en la obra más famosa y controvertida de John Cage.(wikipedia)


jueves, 6 de agosto de 2015

REQUISITOS ASISTENTE DE DIRECCIÓN


Los requerimientos indispensables, además de los comunes (Ser la mano derecha del Director. Elaborar el plan de ensayos junto con la responsable de la producción -Fabiola Becerril-. Supervisar el reparto y el equipo necesario. Ser el principal enlace entre el Director y el elenco de la obra así como con el equipo de producción), son los siguientes:

PERFIL
-Conocimientos e interés en la dirección escénica como en la creación de diseños escénicos.
-Creatividad, imaginación escénica y decisión.
-Disponibilidad de tiempo y de traslado (aunque todas las juntas, ensayos, etc, se realizan mediante previo acuerdo)
-Responsabilidad, criterio y compromiso.
-Confianza en la creatividad propia, en la de los compañeros y en el proyecto.
-No se requiere experiencia.

En el sentido estricto del proceso de En la sombra tus ojos, tomando en cuenta que todo el equipo creativo participa de varias de las tareas.
-Recibir al público y ayudar en la supervisión de la taquilla.
-Ayudar en el montaje y desmontaje.
-Auxiliar en la toma de notas de dirección y en la dirección de actores.
-Auxiliar en las necesidades técnicas y creativas de los procesos teatrales.

Respecto a Onírica Drama

-Sería deseable colaborar en proyectos posteriores en cuanto al diseño escénico y en el proceso de ensayos (dirección escénica, dirección de actores).

Somos una compañía de reciente creación, en este momento no podemos ofrecer pago como tal, ya que los involucrados buscamos conformar un grupo de trabajo con mecanismos concretos de organización, con una poética propia y visión a futuro.

Si te interesa favor de mandar tu CV o una breve síntesis curricular a oniricadrama@gmail.com

cc para 
fabs.burns@gmail.com

martes, 21 de julio de 2015

LA PRIMERA PELÍCULA DE BELA TARR QUE FUE LA ÚLTIMA


Hoy Bela Tarr cumple 60 años y recuerdo que la primera película suya que encontré en mi camino​ fue la última. Yo ignoraba por completo su filmografía y por lo mismo, que con este filme se despedía del séptimo arte, pues le parecía ya insuficiente. El caballo de Turín (A torinói ló / The Turin Horse / Le Cheval de Turin​) me impactó como no me pasaba desde El espejo de Andréi Tarkovski; ​como sólo una obra maestra puede hacerlo, entendiendo esta como aquella que continúa viviendo a través de sus propias leyes y tiene un tremendo impacto estético y emocional, aun cuando no esté de acuerdo con el punto de vista fundamental del autor... es un juicio sobre la realidad, completo y perfecto, y actúa sobre esa realidad; su valor radica en dar plena expresión a una personalidad en relación con el espíritu (Esculpir el tiempo, 49, 51).

El cartel me llamó la atención por su hondo y frío vacío, porque me recordó inevitablemente las imágenes de Juan Rulfo, porque es de alguna forma el estado en que generalmente me veo cuando pienso en lo que la filosofía enuncia como: "yo y mi circunstancia". Luego encontré el corto de la película y me quedé boquiabierto cuando en la pantalla apareció -de un fade in durante casi un minuto-, un quinqué en blanco y negro con una llama tiritante en medio de una oscuridad que se lo tragaba todo, para salir en un fade out ¡Era todo! Pensé que se trataba de una tremenda idiotez o de algo espectacular, así, sin medias tintas; que de cualquier forma no podía perdérmelo, sobre todo cuando por entonces la Cineteca Nacional se iba encaminando a la disyuntiva de seguir proyectando películas interesantes que nadie veía y por lo mismo ser denostada por las autoridades o volverse complaciente para crear público y hacerse rentable, es decir, esa necesidad propia de las empresas culturales en México de justificar las inversiones.

Así que, todavía con las suspicacias propias del asunto me encaminé al cine, compré mi boleto de entre $15 y $25 (si mal no recuerdo) y esperé durante cinco cigarrillos a un lado de la sala, que a medio hacer (pues recién empezaba la remodelación) y bajo el oscuro silencio de Mayorazgoen la última función de la noche de un jueves, resultaba un marco perfecto para lo que a continuación se nos revelaría. Antes de llegar a la mitad de la película muchos abandonaron la sala aburridísimos; de los que nos quedamos al final, unos salieron despotricando y otros pocos nos fuimos realmente afectados. Al siguiente día de inmediato busqué la filmografía completa de Bela Tarr (que únicamente encontré en la piratería) y antes de terminar la semana ya había visto desde Nido familiar hasta de nuevo El caballo de Turín, esta vez acompañado de mi hermano quien me confirmó la bella obra maestra que había realizado este ARTISTA húngaro.


Tiempo después vi un poco de la entrevista en el Festival de Morelia, Reygadas le pide a Bela Tarr que explique de qué va su película porque, aun con todo, hay cierta confusión entre los asistentes; el artista contesta que (palabras más, palabras menos) "es una película larga, aburrida, en blanco y negro que nadie debería ver". Todos responden a este comentario con una risa nerviosa y B. Tarr revira "no es una broma" y así este acto se convierte también en una alegoría.

Hay cineastas que a través de recetarios pretenden adueñarse de poéticas y de percepciones estéticas*. Hay cineastas que tienen una estética y quizá hasta una percepción de mundo, pero que siguen siendo limitados, medianos. Hay otros en cambio, como dice la canción, que son imprescindibles, cuya filmografía es un sólo y mismo acontecimiento y que se inscriben en otra dinámica, cuyas micropoéticas conforman una macropoética de obras maestras que se revelan al hombre como un juicio sobre la realidad, completo y perfecto, y (que) actúa sobre esa realidad (Ibídem); donde encontramos a autores como Tarkovski, Kieslowski, Sokúrov o Bergman (a quien considero todavía desconocido y sobrevalorado por su fans). Es obvio que quizá anden por allí creadores de igual magnitud y que me son desconocidos; creadores que en este momento de su niñez o juventud se encuentren recogiendo el bagaje de horizontes para abrir la realidad en el futuro. En este momento, hablando de un cine más comercial, podría mencionar, aunque en una estética radicalmente opuesta, a Roy Andersson y en menor medida David Lynch o Catherine Breillat. En el caso de México tenemos (con todas las salvedades) a Jaime Humberto Hermosillo y Arturo Ripstein, por ejemplo.

Entonces Bela Tarr anuncia que después de El caballo de Turín se retira del cine y aunque un artista nunca se retira realmente, esto me parece espectacular porque hace crecer la alegoría de la que halaba antes. Tal vez eso, el encuentro con esa verdad donde la fealdad y la belleza están contenidas una en la otra. Esta prodigiosa paradoja, en todo su absurdo, (que) fermenta la vida misma, y en el arte crea esa totalidad en la cual la armonía y la tensión se unifican (Esculpir el tiempo, 46)fuera el sentido del rechazo de unos, de la indiferencia de otros, de la aceptación mía frente a esa inevitabilidad en donde diario leo a poetas y dramaturgos, encuentro a premiados y favorecidos y percibo la multiplicación de los onanistas del valor intrínseco del acto personal; veo a los perdedores eternos, a los ganadores natos y apremia saber que "el final del mundo es muy silencioso, muy débil. Así que el final del mundo se acerca como lo veo en la vida real – lenta y silenciosamente. La muerte es casi siempre la escena más terrible y cuando ves a alguien morir – un animal o una persona – es algo terrible. Y lo más terrible es que parece que no ha pasado nada." (http://cineuropa.org/ff.aspx?t=ffocusinterview&l=es&tid=2207&did=198131)




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Anexo que nadie debería leer:

*Lamento tener que mencionarlo, pero es inevitable y considero que hasta urgente, no se trata en este caso de mimetizarme -como bien me hacía ver Vera Milarka-, ya que luego de mucho pensarlo no se trata de un insulto sino de una descripción. Los cineastas, los aspirantes, los pretenciosos a los que me refiero son los intelectuales ignorantes, veganos de starbuck y cerveza orgánica, que se meten a las cantinas de mal muerte y van a contar la pobreza como un niño que visita un parque de diversiones. Son los ganadores natos, los premiados, los favorecidos, esos privilegiados avariciosos de los que hablaba Tomás Segovia en Modesto desahogo.

P. D. Querida Vera: sé que no te va a agradar esta descripción mía, pero alguien tiene que decirlo y a veces no hay buenas palabras para las malas cosas. Pido que por esta ocasión se me permita la expresión, sobre todo cuando para evitar lo personal, lo he sacado del cuerpo del texto.

jueves, 18 de junio de 2015

DE CUANDO CONOCÍ A CLAUDIA MARINCLAN

 O Por qué pienso debemos apoyar Poison 8@m


Hace no mucho, yo era asistente personal del Mtro. Lech Hellwig-Górzynski y profesor adjunto en la Facultad de Filosofía y Letras, en la clase Laboratorio de Puesta en Escena, lo cual me agradaba porque tenía cerca las cabecitas locas de los estudiantes que para graduarse deben generar un espectáculo prácticamente de la nada (nótese que no hablo de montaje, ni puesta en escena, ni obra o por el estilo), esa nada donde se encuentra todo, incluso el enfrentamiento contra los demonios de la falta de talento. El proceso creativo como el financiero es un verdadero calvario, porque en México no importa quién eres o de donde provengas, si no sales en televisión no eres nada, si no tienes super cuates en las instituciones, cualesquiera que sean, no eres nada; si no tienes el apoyo incondicional de un artista reconocido (dígase convertirse en extensión del trabajo del artista reconocido) no eres nada; y si además de todo eres estudiante o has pasado tiempo alejado del "medio", de plano tienes pase directo a la frustración, el fracaso, el desaliento. La gente, incluso profesores hablaban con gusto y harto orgullo de que el hacedor de teatro en México es un "todologo" y siempre me pareció que era tanto como dignificar la pobreza: "aquí entre los pobres se sabe querer", reza la frase de la célebre película de Pedro Infante. "Aquí en el barrio es donde está la raza" y frases por el estilo que dignifican y justifican toda la pobreza y mezquindad del carácter del “mexinaco”. Si tan bueno es para qué salir de allí, para qué tanta queja. Quienes se van con el slogan no comprenden que esto forma parte del discurso oficial del Estado al que tanto atacan, especialmente de las instituciones dedicadas a la cultura que ciñen su mirada al mercado, a lo redituable, al amigo con quien comparten CLASE. Digo, hasta el paladar se refina.


Este vicio ideológico se extiende y lo permea todo y el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM no es, obviamente, la excepción; los alumnos, ávidos de ganas y reconocimiento, casi siempre pasan de largo lo significativo para hacerse hacia los escaparates de los profesores en activo que los llevan hacia sus formas de hacer y todos aquellos chicos que no pueden leer un clásico sin tropezarse o que no conocen las formas más básicas de la actuación, se lazan hacia los espacios liminales como los niños que caen al abismo en El guardián entre el Centeno, sin entender que cuando no se trata de pose, los espacios liminales como la tan sagrada -y de mi parte mentada-, Escena expandida, son un continuo espacio de reconstrucción de las percepciones personales a las cuales se accede a través de años reflexión y de sudar sangre.

Pues bien, mi jefe y amigo se murió un 9 de mayo.

Y como última broma, me dejó a cargo de las funciones del grupo de Laboratorio, pero no sólo eso, también me dejó al frente de varias actividades entre ellas dos conferencias. Y cuando digo esto, me refiero a que él sabía que nadie iba a hacerse cargo de ello, de sus cosas en la universidad y que yo no tenía el carácter para desligarme impunemente. No me quejo, era mi trabajo y hasta entre los hijos hay un consentido y otro en el que se confía.

Decidido a cumplir mi tarea llevé a cabo las dos conferencias. Debe entenderse que por lo mencionado antes “yo no era nadie” y aunque recibí buena y bastante ayuda, por lo general las personas, profesores y administrativos incluidos, me miraban -y siguen haciéndolo- de soslayo. El Coordinador que siempre ha sido amable conmigo me ofreció todo su ausente apoyo. Otra vez, no me quejo, para las administraciones estás de su lado o en su contra, es natural y aunque yo no he estado de ningún lado nunca resulta comprensible que cause suspicacias.

Si hablamos asistentes, no tuvimos éxito. Si hablamos de relaciones significativas, las conferencias tuvieron un rotundo éxito, puede conocer personas interesantes. Mi amiga Yolo me dijo que asistiría y lo hizo llevando a una chica que ponía especial atención en lo que se exponía y que en la ronda de comentarios se mostró muy activa. Debo confesar que su interés en el tema me pareció sospechoso. Esa chica era Claudia Marinclan y como sucede con las buenas amistades, bastaron un par de comentarios jocosos y dos o tres rápidos intercambios de opiniones para entender que si bien nuestras opiniones diferían, nuestras percepciones artísticas no tanto, o algo así.

Días después nos vimos los tres para asistir a la Cineteca luego de mi berrinche para no ver un teatro de cabaret y entonces tuve la oportunidad de conversar con ella ampliamente. Nos reímos, nos peleamos, nos seguimos peleando y nos enredamos en una conversación de esas que se tienen en la nueva Cineteca: muy intelectuales pero igual de desechables que un pañal sucio. Descubrimos que vivíamos por el mismo rumbo y el camino de regreso a casa nos dio tiempo para seguir platicando, esta vez ya más en serio. Me comentó de su proyecto con mucha emoción pero sobre todo con esa angustia lacerante que los artistas de oficio –no de profesión-, le tienen a su trabajo; me pareció interesante a pesar de que no entendí muy bien de qué iba. No despedimos y me quedé pensando en su personalidad, aunque al principio me pareció algo desquiciada encontré a una buena persona con propuestas interesantes sobre la materia creativa.


Pasó el tiempo y se materializó su Poison 8@m. Me llega entonces la invitación a colaborar a través de fondeadora y entonces sí que salen mis malos pensamientos sobre esta red de la que siempre he desconfiado. Entro a su sitio y pienso lo siguiente:

Hay un montón de proyectos en fondeadora que no valen la pena. Gente que no quiere poner a trabajar su imaginación y busca, como el millonario limosnero, hacerse de dinero a cambio de nada. Hay otros que están allí y no lo necesitan, pero como son mediáticos (dígase, salen en la televisión), de inmediato llegan a sus metas. Y a la par, hay un montón de intelectuales de izquierda bastante reconocidos que auspiciados por el gobierno llevan a cabo sus escenas expandidas. De entre toda la maraña de propuestas liminales o alternativas, hay trabajos de HACEDORES que hacen a pesar de todo y que necesitan sustento económico porque la propia naturaleza del proyecto nos los hace rentables para la ideología oficial o de moda o para el mercado saturado de pseudoartístas. Hay hacedores que hacen los trabajos y los días, trabajos que valdría la pena ver logrados porque se construyeron a sudor y sangre, a pesar de todos los pesares y que cuentan, de a de veras, con todas las características de que presumen los antes mencionados; y días a los que se podría llegar con una mínima ayuda, porque más se gasta en los aspiracionales “reventones” de fin de semana, en boletos para obras de teatro mediocres presentadas en foros y recintos de primera categoría con propuestas "amiguistas" (valga el término) que ofenden la inteligencia del público. Por todo lo que está alrededor, lo que significa y lo que esencialmente es el proyecto Poison 8@m, es que aquellos que nos sentimos identificados con el arte, ese arte sacado de las entrañas y que se va puliendo en el taller del intelecto, debiéramos apoyar a Claudia Marinclan​ y darnos un chapuzón en las profundas aguas de su creatividad.

A decir de su creadora: El proyecto consiste en la construcción de un montaje teatral de manera simultánea y complementaria en tres países: México, Chile y España. Se trata de un trabajo escénico transdisciplinar que aborda el concepto de “veneno” para indagar en diferentes atmósferas, geografías y culturas; ya que el elenco se encuentra dividido entre lugares de España y de México. Las integrantes del equipo usaran las herramientas tecnológicas como Skype, Facebook, Tumblr, Twitter, Hangout, entre otras para generar una reflexión escénica en torno a las relaciones humanas, la violencia, y la recuperación del poder de lo femenino.

Créditos del equipo:
Intérprete presencial: Daniela Flores.
Interpretes virtuales: Mery Sut,  Natalia Cament y Bernard Fontbute.
Atmósfera sonora y diseño de imagen: Sara Galan
Textos: Daimary Sánchez Moreno y Quirófano Escénico.
Gestion y producción: Emilia Bautista y Gabriela Cárdenas.
Apoyo en texto: Víctor Manuel Sanchis Amat.
Dirección: Claudia Marín Inclán.
Producción: Quirófano Escénico.